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Historia secreta del sistema educativo 

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7 Un enterado entre los enterados

Una abundante fuente de pistas acerca de qué fuerzas estaban realmente en funcionamiento por entonces se puede encontrar en la historia celebratoria de Ellwood P. Cubberley, Public Education in the United States (1919, edición revisada de 1934), la referencia interna estándar para las leyendas oficiales de la escuela hasta que aparecieron escritos revisionistas en los 60.

Cubberley era un enterado en el círculo de enterados, con una posición única para conocer cosas que ni el público ni la prensa podían conocer. Aunque Cubberley es circunspecto y deliberadamente vago, no puede evitar revelar más de lo que quiere. Por ejemplo, la reticencia del país a aceptar su nuevo yugo de obligatoriedad es captada brevemente en esta clara afirmación en la página 564 de la revisión de 1934:

La historia de la legislación de asistencia obligatoria en los estados ha sido prácticamente la misma en todas partes, y en todas partes las leyes se han aprobado sólo tras superar una oposición enérgica.

Aquí hay referencias al período desde 1852 a 1918 cuando los estados, uno a uno, fueron atrapados en una red de obligatoriedad que usaba la estrategia del paso a paso:

Al principio las leyes eran opcionales [...] después la ley se hizo de ámbito estatal pero el período obligatorio era corto (diez a doce semanas) y los límites de edad cortos, de nueve a doce años. Tras esto, llegó la lucha para extender el tiempo, a menudo poco a poco [...] para extender los límites de edad por abajo hasta los ocho y siete años y por arriba hasta los catorce, quince o dieciséis; para hacer cumplir la ley a los niños que asistían a escuelas privadas o parroquiales, para exigir cooperación de esas escuelas para el tratamiento adecuado de los casos; para iniciar la supervisión del estado de la aplicación local; para conectar la entrada en vigor de la asistencia a la escuela con la legislación sobre trabajo infantil del estado mediante un sistema de permisos de trabajo [...] (cursiva añadida)

Digna de mención es la medida en que los proponentes de la escolarización centralizada estaban preparados para actuar encubiertamente, en desafío a la voluntad de la mayoría y frente a la sumamente exitosa y barata herencia de la escuela local. Todavía en 1901, tras casi medio siglo de esa legislación --primero en Massachusetts, luego estado por estado en la mayoría de las jurisdicciones restantes-- el doctor Levi Seeley de la Escuela Normal de Trenton podía aún lanzar atronadores avisos de falta de progreso. En su libro Foundations of Education, escribe: «mientras que ninguna ley de los registros legislativos de Prusia es cumplida más completamente [que la asistencia obligatoria] [...]», y se lamenta de que «[...] en 1890, de 5.300.000 niños prusianos, sólo 645 se escaparon de la red de funcionarios de absentismo escolar [...]» pero que nuestra propia legislación de asistencia a la escuela no eran más que «leyes de letra muerta»:

Estamos ensayando la educación obligatoria para una generación completa y no se puede decir que hayamos progresado mucho: dejemos de exigir sólo 20 semanas de escolarización, 12 de las cuales serán consecutivas, sugiriendo llanamente así que no somos serios en el asunto.

La frustración de Seeley nublaba su juicio. Alguien era ciertamente muy serio acerca de la escolarización de confinamiento en masa para insistir en ella tan implacable y costosamente frente al repudio público masivo del proyecto.


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© 2007 John Taylor Gatto
© 2007 de la traducción, Juan Leseduarte
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