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Historia secreta del sistema educativo 

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11 Roland Legiardi-Laura

En 1966 enseñé la novela Moby Dick, teoría de cine y versificación a un chico de trece años llamado Roland Legiardi-Laura, en la Escuela 44 de secundaria junior de Manhattan. Roland era memorable en muchas formas, pero las dos que recuerdo mejor eran su tufo a ajo a las nueve de la mañana, cada mañana, y su determinación de no trabajar nunca en un «empleo», sino de ser poeta. Antes de que se licenciara siquiera en la universidad, sus padres murieron, dejándole casi sin un céntimo. Obligado a sostenerse completamente a sí mismo, aún siguió centrado en la poesía, y poco más de una década después, mientras vivía en la cuerda floja, organizó una banda ambulante de poetas-terroristas que corrían por el estado en un camión a rayas de color caramelo, repartiendo poesía espontáneamente en bares y esquinas. Poco después, mientras vivía en un edificio sin escaleras seguras ni tejado intacto, voló a Nicaragua, donde la poesía es el deporte nacional, y convenció al gobierno para que le permitiera hacer un documental sobre poesía. Cuando le adelanté 50 dólares de los 300.000 que necesitaría, le dije que estaba loco. Pero de alguna manera recaudó el dinero, hizo la película y ganó nueve premios internacionales de cine. Mientras tanto había aprendido a mantenerse haciendo carpintería y trabajos raros, el más raro de los cuales era ayudar a rehabilitar un desastre de edificio cerca del cuartel general de los Ángeles del Infierno, en el lado oeste inferior de Manhattan, y convertirlo en un club nocturno de poesía, del que después llegaría a ser el director y un empresario. ¿Quién iría a un club nocturno de poesía? Resulta que mucha gente, y cuando el Nuyorican Poet's Cafe creció para incluir la creación única de Roland --una lectura en vivo de guiones de cine originales que utilizaba actores profesionales de primera categoría-- vi el desarrollo de una vida que ha llenado de emoción las vidas de miles de personas, ayudando a fomentar su talento, no una agenda corporativa. Arraigada en su comunidad local, llena de distinción, perfectamente «erudita», la carrera de Roland como poeta y cineasta aplaudido por la crítica simplemente no hubiera sido posible y ni siquiera previsible en un programa escuela-trabajo.


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© 2007 John Taylor Gatto
© 2007 de la traducción, Juan Leseduarte
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