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Historia secreta del sistema educativo 

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8 Las siete artes liberales

Cuando Roma se disolvió en el siglo VI, el espíritu romano surgió como Iglesia Cristiana Universal, una inspirada secta religiosa desarrollada espontáneamente como un vehículo que confería la última responsabilidad para la salvación personal en la soberanía individual. La Iglesia romana llegó a la escolarización como un apéndice útil, y así las pocas escuelas que se podían encontrar tras la caída de Roma estaban en manos eclesiásticas, quedando ahí durante los siguientes once o doce siglos. La promoción dentro de la Iglesia comenzó a depender de haber recibido primero una educación de tipo helénico. Así se creó una hermandad de hombres reflexivos a partir de la desaparición del Imperio y de la necesidad de definir intelectualmente la nueva misión.

Al experimentar la Iglesia con la escolarización, los estudiantes se reunían originalmente en casa del profesor, pero gradualmente algún espacio de la iglesia de dedicó a este propósito. Gracias a la competencia entre dirigentes de la Iglesia, cada obispo se esforzaba en ofrecer una escuela y estas, que con el tiempo se llamarían escuelas catedralicias, atrajeron atención y un importante patrocinio, siendo cada una un escaparate del propio gusto educativo del obispo.

Cuando las tribus germánicas evacuaron el norte de Europa, invadiendo el sur, las escuelas catedralicias y monásticas instruyeron a los dirigentes invasores: un precedente de la indiferencia por los intereses locales que siempre ha ido continuando en lo sucesivo. Las escuelas catedralicias fueron las instituciones educativas de importancia en la Edad Media: de ellas derivaron todas las escuelas de Europa occidental, al menos en principio.

En la práctica, sin embargo, pocas formas de escolarización posterior serían los intensos centros intelectuales que fueron estas. Las siete artes liberales constituían el currículum principal: los estudios inferiores se componían de gramática, retórica y dialéctica. La gramática era una introducción a la literatura, la retórica una introducción a la ley y a la historia, la dialéctica el camino al debate filosófico y metafísico. Los estudios superiores incluían aritmética, geometría, música y astronomía. La aritmética estaba mucho más allá del cálculo simple, entrando en las capacidades descriptivas y analíticas de los números y su uso profético (lo que acabaría siendo la estadística moderna); la geometría abarcaba la geografía y la topografía, la música cubría un amplio curso de teoría, la astronomía preparaba la entrada a la física y a la matemática avanzada.

Entre los siglos XI y XIV, un intento de reducir la influencia de la emocionalidad en la religión asumió el control de la política eclesial. Presentar las enseñanzas de la Iglesia en forma científica llegó a ser el máximo propósito eclesiástico de la escuela, una tendencia llamada escolasticismo. Este desplazamiento de la emoción al intelecto resultó en una gran habilidad en análisis, en comparación y contrastes, en clasificaciones y abstracción, así como famosas sutilezas verbales, como cuántos ángeles podían bailar en la punta de un alfiler. El escolasticismo llegó a ser la base para la futura escolarización de clase alta.


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© 2007 John Taylor Gatto
© 2007 de la traducción, Juan Leseduarte
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